Cómo vivir tu embarazo sin mitos - Maria Marqués

Cómo vivir tu embarazo sin mitos

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¿Estás embarazada y te cuentan mil historias que no sabes si son un mito o una realidad? ¿Tienes miedo o dudas de cómo puede afectar a tu bebé lo que comes? Hoy te quiero contar cómo puedes vivir tu embarazo de forma segura y sin mitos. 

El embarazo es un periodo en el que parece que todas las personas de tu alrededor tienen licencia para darte consejos de cualquier índole.

Es lógico que no sepas identificar si lo que lees o te recomiendan tiene algún tipo de respaldo científico o se trata más bien de un mito, fruto de la tradición familiar, de informaciones erróneas o de consejos que han funcionado a tu vecina o amiga.

¡No tienes porqué saberlo todo!

Lo que te ocurre es totalmente normal. Cuando estás embarazada desarrollas un instinto protector hacia tu bebé y tienes más cautela a la hora de comer ciertos alimentos o hacer determinadas actividades, de manera que lo que te digan o recomienden en tu entorno, va a ser lo suficientemente influyente como para que te haga dudar.

MITOS MÁS COMUNES DEL EMBARAZO

Yo también he estado embarazada y me han surgido mil y una dudas.

Por eso quiero desmontar uno a uno los mitos más comunes relacionados con la alimentación y los cuidados, que generan confusión e incluso conductas inadecuadas por miedo a que se vea afectada la salud del bebñé.

Cuando tienes argumentos de peso y basados en la evidencia científica eres capaz de ver con más claridad lo que realmente es importante y necesario.

1# MI ALIMENTACIÓN ES MUY LIMITADA PORQUE HAY MUCHOS ALIMENTOS PROHIBIDOS

Cuántas veces he visto a mujeres embarazadas preocupadas por la cantidad de alimentos no permitidos, que les deja con pocos recursos a la hora de planificar las comidas. 

La pregunta que les hago es si creen realmente que no pueden tomar lo que incluye su listado, y su respuesta suele ser: “bueno, no estoy segura, pero como lo he leído o me lo han dicho, pues por si acaso lo quito, no le vaya a hacer daño al bebé”. 

Y ahí llegamos al punto caliente de la cuestión. 

Es posible que te hayas sentido identificada con lo que te acabo de contar. Diariamente te enfrentas a información muy diversa de personas de tu entorno y medios de comunicación, que por el principio de precaución, absorbes todas las recomendaciones y tu lista de “cosas prohibidas” se va alargando cada día un poquito más. 

¿Y qué haces entonces? 

Tienes varias opciones:

1. Pegas la lista en el frigo y la observas cada vez que coges algo de la nevera. Así quizás haya días que sólo quieras volver a cerrarla y no comer nada…

2. Te la metes en el bolso y la sacas cada vez que vas a comer fuera de casa. Lo que en un principio se presenta como un plan atractivo, se puede convertir en una pesadilla cuando tienes la carta de comidas delante de ti.

3. Comer casi todos los días lo mismo. Hay varios platos que sabes que son seguros y te sientan bien, y con eso tiras, aunque sea un aburrmiento.

4. Buscar información de calidad y contrastada para saber exactamente lo que puedes y no puedes comer.

De todas las opciones, te recomiendo que te decantes por la última. Cuando tienes las ideas claras empiezas a andar sobre terreno firme y ganas en tranquilidad, porque conoces las precauciones necesarias que debes tener en cuenta y empiezas a ver que tu alimentación se convierte en algo agradable, sabroso y muy nutritivo.

Quiero adelantarte que es posible y necesario mantener una dieta segura, equilibrada y rica en variedad de alimentos. Como te voy a explicar a continuación, son pocas las “restricciones” a tener en cuenta.

Alimentos a evitar porque pueden afectar al desarrollo de tu bebé:

Pescados grasos de gran tamaño: atún, emperador, pez espada, congrio, tiburón…Acumulan más cantidad de mercurio. Es preferible que elijas pescados de menor tamaño como las sardinas, el jurel o el salmón.

Quesos elaborados con leche cruda sin pasteurizar: pueden contener la bacteria listeria. Mira siempre el etiquetado y asegúrate que están elaborados con leche pasteurizada. 

Huevo crudo o poco hecho: puede contener listeria.

Carnes crudas y embutido: asegúrate que el centro de la carne pierde el color rosado y está bien cocinada. En cuanto a los embutidos, evita los que no han sido tratados con calor como los curados.

Verduras y frutas sin lavar: posible contaminación por toxoplasma. Pelar la fruta y lavar bien las verduras.

Alcohol: en el embarazo está totalmente desaconsejado. No hay tasa mínima de consumo que sea segura. Evita también las preparaciones que contengan alcohol.

En base a estas recomendaciones podrás adoptar las medidas de higiene necesarias y aplicar las técnicas culinarias que aseguren la inocuidad de los alimentos.

Precisamente esto es lo que hago con mis clientas. Con la mentoría Nutre tu Embarazo les ayudo a que tengan la información necesaria para cocinar de forma segura y sin riesgos, y disfruten de una alimentación completa, variada y saludable.

2# LAS MANCHAS DE NACIMIENTO SON ANTOJOS NO ESCUCHADOS

Este es uno de los mitos más extendidos, que carece de todo fundamento científico que lo justifique. 

Los antojos son apetencias inesperadas por un alimento que puedes sentir en cualquier momento de la gestación y los tienen entre el 25 y el 50% de las embarazadas, pero poco tiene que ver con la formación de manchas en la piel del bebé.

Las manchas de nacimiento son anomalías de la piel del recién nacido y hay diferentes tipos. No se conoce la causa de su aparición aunque muchas son familiares. No se pueden prevenir y no se producen por algo que hagas, comas, o dejes de comer durante el embarazo. 

Mi recomendación es que si tienes antojos por alimentos saludables, es decir todos aquellos alimentos que no sean procesados como vegetales, frutas, cereales integrales, legumbres, frutos secos, carnes, pescados, huevos y lácteos, puedes tomarlos sin mucha preocupación, siempre que no suponga un consumo excesivo que sustituya a otros alimentos también necesarios. 

Y si sientes apetencia por alimentos procesados o ricos en azúcar y grasa, no te castigues pensando que no deberías comerlos. Procura moderar la cantidad y la frecuencia que consumes, y que el conjunto de tu alimentación sea saludable y variada. Y si sientes que se te escapa de las manos, busca ayuda para manejarlos y equilibrar tus comidas.

3# SI SIGO UNA DIETA EQUILIBRADA NO NECESITO SUPLEMENTOS NUTRICIONALES

Este punto me parece muy interesante, porque suele haber dos grandes grupos; por un lado, las mujeres que creen que sin suplementos su bebé no va a crecer sano y cuantos más tome, mejor nutrido estará el bebé; y por otro lado, las mujeres que creen que no hay que tomar nada que no provenga de los alimentos, porque puede resultar tóxico para el bebé.

Pues yo me sitúo en el centro de la balanza y te explico por qué.

Durante el embarazo, la evidencia científica nos muestra que es muy importante tomar algunos suplementos para evitar malformaciones y problemas congénitos

Ácido fólico

El suplemento estrella es el ácido fólico. Durante el embarazo y sobre todo el primer trimestre las necesidades aumentan, por lo que lo ideal es empezar a tomar un suplemento antes de quedarte embarazada (un mes antes de que planifiques buscar un embarazo o en el momento que crees que te gustaría quedarte embarazada) y seguir tomándolo hasta las 12 semanas de gestación. Está demostrado que la suplementación con ácido fólico disminuye la proporción de defectos del tubo neural en ¾ partes.

Yodo

Otro suplemento importante en el embarazo es el yodo, un mineral que interviene en el desarrollo cerebral. 

Hay muchas zonas geográficas con deficiencia de yodo por el escaso consumo de pescados y de sal yodada. 

Por ello, en el embarazo es recomendable que tomes un suplemento sobretodo si no tomas 3 raciones de lácteos/día. Además debes usar sal yodada para cocinar.

Vitamina B12

Y en el caso de que sigas una alimentación vegetariana, debes tener en cuenta la importancia de tomar un suplemento de vitamina B12.

Omega-3

Las grasas omega-3, son muy interesantes, ya que intervienen en el desarrollo cerebral del bebé y tienen un efecto antiinflamatorio. No hay un consenso científico sobre la necesidad de suplementar en el embarazo, y con una dieta rica en pescado azul, nueces y semillas, debería ser suficiente para asegurar un buen aporte de omega-3, pero para ello es necesario evaluar la dieta de la mamá de forma individual. 

Además, si tienes alguna alergia o intolerancia alimentaria que no te permita alcanzar las cantidades necesarias de determinados nutrientes, será necesario revisar la necesidad de suplementación. 

4# NO DEBO COMER FUERA DE CASA PORQUE LOS ALIMENTOS NO SON SEGUROS.

Durante el embarazo, puedes seguir con tu ritmo de vida social si te encuentras bien y lo deseas. No hay motivo para que te quedes en casa y no salgas a comer fuera. 

Te recomiendo que acudas a bares o restaurantes que tengan una garantía de higiene, porque una mala manipulación de los alimentos en la cocina, puede suponer un riesgo para tu salud y la de tu bebé. 

Y si no tienes esa seguridad, puedes cambiar de lugar y optar siempre por platos que estén bien cocinados. Evita alimentos crudos o que no hayan sido tratados a altas temperaturas y disfruta de tu momento.

5# DURANTE EL EMBARAZO, CUANTOS MENOS CARBOHIDRATOS MEJOR.

En el embarazo, el sistema hormonal se encuentra patas arriba y cambia el funcionamiento de muchos mecanismos del organismo de la mamá.

Por esa razón durante la gestación eres más susceptible de desarrollar diabetes gestacional. Aparece en el 3-10% de las embarazadas, generalmente a mitad del embarazo y se produce por una reducción de la sensibilidad a la insulina y un aumento de los niveles de glucosa en sangre. Si este es tu caso, es probable que tu ginecólogo o matrona te haya recomendado que reduzcas los carbohidratos de la dieta. 

¡Pero cuidado!

Te diré que no es necesario eliminar los carbohidratos, es más, son necesarios. Lo realmente importante es controlar el tipo de carbohidratos que consumes.

Para que te centres un poco, te diré que hay dos grandes grupos de carbohidratos. Los carbohidratos sencillos o de rápida absorción y los carbohidratos complejos o de absorción lenta.

Los carbohidratos sencillos están compuestos por azúcar básicamente, que una vez ingeridos, pasan rápidamente a la sangre porque no precisan de la digestión. En este grupo se incluye el azúcar de mesa, la miel, la melaza, los siropes, la mermelada, y todos los alimentos que contienen estos azúcares en su composición en cantidades superiores al 10% (postres azucarados, caramelos, dulces, bombones…) Procura un consumo ocasional de todos ellos, porque durante el embarazo es fácil que te vuelvas más laxa en el consumo de azúcares y aumente el riesgo de desarrollar diabetes gestacional.

El otro grupo, formado por los carbohidratos complejos o de absorción lenta, son muy interesantes como fuente de energía en tu alimentación y no debes restringirlos. Se encuentran en alimentos con alto contenido en fibra, como las verduras y hortalizas, las legumbres, los cereales integrales, las frutas enteras y los frutos secos.

Cuando comes estos alimentos, los carbohidratos se encuentran “atrapados “en la matriz fibrosa del alimento y para que se liberen y pasen a la sangre es necesario un largo proceso digestivo.

Así que ya sabes, no elimines los carbohidratos de tu alimentación. Sé inteligente y selecciona bien los que son beneficiosos para ti y para tu bebé.

6# SOY VEGETARIANA Y MI BEBÉ TENDRÁ CARENCIAS DE NUTRIENTES

En las últimas décadas, ha aumentado de forma notoria las personas que siguen una alimentación vegetariana o vegana, acorde con el mayor conocimiento de su posible papel preventivo de enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes tipo 2, o también por una mayor conciencia social con el medio ambiente y el respeto a los animales.

El embarazo es un periodo crítico en el que el aporte de nutrientes es clave para un correcto desarrollo fetal.

Existe la creencia de que la dieta vegetariana o vegana no es adecuada para el embarazo porque puede ser pobre en algunos nutrientes importantes y puede poner en riesgo la salud del bebé. 

Sin embargo, la evidencia científica de la que disponemos muestra que una dieta vegetariana o vegana bien planificada ya desde la pre-concepción, se puede considerar segura durante el embarazo y la lactancia, siempre que el estado nutricional de la madre sea adecuado. Además, la mujer embarazada va a requerir un seguimiento minucioso para asegurar la ingesta adecuada de nutrientes clave como las proteínas, el hierro, la vitamina D, el calcio, el yodo, los omega-3 y la vitamina B12. 

En algunos casos, como es el caso de la vitamina B12, será precisa la suplementación porque es un nutriente que se encuentra en alimentos de origen animal. Es aconsejable ponerse en manos de una nutricionista experta para que pueda hacer una valoración de la alimentación y del estado nutricional de la madre para valorar la necesidad de integrar cambios en la forma de alimentarse y valorar la necesidad o no de suplementación.

Ahora que ya conoces los mitos más habituales puedes estar tranquila de saber lo que haces y porqué lo haces.

¿Te ha pasado que te hayan dicho o recomendado algo y que sencillamente se tratara de un mito? 

Cuéntame qué otros mitos relacionados con el embarazo conoces, me encantará leerte, y de la misma manera, si tienes cualquier duda, déjamela en comentarios.

Y si quieres saber más y empezar a mejorar tu alimentación para disfrutar de un embarazo sano y seguro, descárgate mi guía gratuita.

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6 comentarios en «Cómo vivir tu embarazo sin mitos»

  1. Muy interesante 🙂

    He descubierto los copos de trigo sarraceno (no es trigo realmente) y preparados con leche vegetal de almendra y bayas de Goji están riquísimos 🙂

    Responder
  2. Hola, que opinas de consumir el jamón, y los embutidos como el lomo embuchado después de congelarlo? He leído muchas opiniones al respecto y hay quien dice que no, otros que debes congelarlo al menos 10 dias….

    Responder
    • Hola Laura,
      Muchas gracias por tu comentario.
      Mi opinión sobre el consumo de carnes procesadas curadas (jamón y otros embutidos), se basa en la evidencia científica que hay a día de hoy sobre este tema.
      Y es la siguiente: No hay garantías de que la congelación elimine el 100% de las larvas de toxoplasma.
      El único proceso seguro que mata el toxoplasma es el calor. Por lo que mi recomendación es que evites cualquier embutido que no haya sido tratado con calor.
      Saludos

      Responder
  3. Hola María, respecto a las verduras, sobre todo lechuga para ensaladas.
    Que es más seguro consumir ensaladas ya lavadas (de bolsa), o comprar las piezas enteras y lavarlas tú en casa? Las ensaladas de bolsa, como rúcula o espinacas aconsejas volver a lavarla otra vez en casa?
    Gracias 😊

    Responder
    • Hola Clara,
      Gracias por tu comentario.
      En cuanto a las ensaladas envasadas, la seguridad alimentaria total no existe. El principal riesgo es la contaminación por listeria, porque resiste temperaturas de refrigeración. Hay que mirar bien el etiquetado que indique si han sido lavadas previamente. Si es así, es importante mantener unas medidas de higiene básicas: mantener la cadena del frío, es decir, en el súper están refrigeradas y al llegar a casa refrigerar rápidamente, si sobra parte de la bolsa, cerrar con pinza y refrigerar inmediatamente y respetar la fecha de caducidad.
      Podrías lavar las hojas otra vez en casa, sí, no le veo inconveniente.
      Si compras lechuga en pieza, debes lavar minuciosamente hoja por hoja, dejarlas un rato en remojo (puedes usar unas gotas de lejía alimentaria) y posteriormente, aclarar.
      No hay una opción que sea mejor que la otra, si se hacen correctamente.
      Saludos
      Maria

      Responder

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